Guerra de Camerún: represión de la UPC e independencia bajo influencia francesa

La guerra de Camerún constituye uno de los episodios más dolorosos de la descolonización en África subsahariana. Durante mucho tiempo poco abordado en el espacio público francés, este conflicto sigue profundamente inscrito en la memoria de Camerún. Su balance humano exacto continúa siendo difícil de establecer, pero suele describirse como muy elevado, y se mencionan decenas de miles de víctimas.
En el centro de esta historia se encuentra la Unión de las Poblaciones de Camerún (UPC), un movimiento que defendía la reunificación del territorio, el fin de la tutela francesa y la independencia. La confrontación, inicialmente política y administrativa, se transformó progresivamente en una guerra abierta a mediados de la década de 1950. También influyó en las condiciones de acceso del país a la independencia y en la construcción del Estado camerunés.
La UPC, un movimiento por la independencia y la reunificación
Desde su creación, la UPC despertó la desconfianza de las autoridades coloniales francesas. El movimiento reunía, entre otros, a militantes procedentes de ámbitos marxistas y sindicalistas, pero no se reducía a esos orígenes. Federaba a poblaciones de lenguas y culturas diferentes, se apoyaba en asociaciones, agricultores, reuniones públicas y varios periódicos, entre ellos La Voix du Cameroun, Lumière y Vérité.
Sus reivindicaciones eran claras: poner fin a la tutela, obtener la independencia y reunificar Camerún. Entre 1952 y 1954, Ruben Um Nyobè y la UPC fueron escuchados en varias ocasiones por las Naciones Unidas. Pedían que se fijara el fin de la tutela, en particular con el horizonte de 1956.
En ese periodo, la estrategia de Ruben Um Nyobè pretendía ser legalista y pacífica. Lector de Gandhi, privilegiaba la acción política, la expresión pública y el recurso a las instancias internacionales antes que la lucha armada. Sin embargo, esta orientación no impidió que se intensificara la presión ejercida contra el movimiento.
Vigilancia, divisiones y represión política
Antes de hacerse militar, la confrontación adoptó la forma de una guerra política. Entre los medios mencionados se encontraban la vigilancia policial, los registros, las intimidaciones, la corrupción y el acoso judicial o administrativo contra los dirigentes de la UPC.
Las autoridades coloniales también intentaron debilitar el movimiento apoyando o creando formaciones rivales. Esta política de «oposiciones africanas» buscaba cuestionar públicamente las posiciones de la UPC y fragmentar su base de apoyo. En ese contexto también se explotaron rivalidades étnicas y regionales.
La difusión de métodos de propaganda y contrapropaganda, inspirados en la doctrina de la «guerra revolucionaria», acompañó esta estrategia. Se menciona un folleto atribuido al coronel Charles Lacheroy, entonces vinculado a la experiencia francesa en Indochina, como una referencia utilizada por la administración en Camerún. Bajo el alto comisario Roland Pré, estos principios habrían alimentado directrices dirigidas específicamente contra la UPC.
1955-1956: el paso hacia la guerra
El año 1955 suele considerarse un giro decisivo. Mientras se organizaban elecciones locales, la UPC movilizó a la población en Duala y Yaundé para reclamar la independencia y la reunificación. La represión de las manifestaciones se describe como especialmente violenta, con disparos con munición real y cientos de muertos mencionados.
En julio de 1955, la UPC fue prohibida mediante un decreto colonial. Esta prohibición dejó de hecho fuera de las elecciones organizadas al año siguiente al principal movimiento que defendía las reivindicaciones independentistas. En varias regiones, entre ellas Sanaga-Maritime, se pusieron entonces en marcha estructuras de resistencia para boicotear los comicios.
El Comité Nacional de Organización (CNO) apareció como una de esas estructuras. La impugnación del proceso electoral, combinada con la prohibición de la UPC, condujo a una mayor represión: despliegue de militares y paracaidistas, operaciones contra los militantes y masacres denunciadas en las zonas de resistencia.
Por ello, en la interpretación del conflicto coexisten dos referencias cronológicas: las violencias colectivas de 1955 para unos, y finales de 1956 y el auge de la resistencia organizada para otros. Más allá de este debate sobre la fecha exacta del comienzo, la guerra se inscribe en una secuencia que supera ampliamente los cinco años y cuyos efectos se prolongaron mucho después de la independencia.
De la lucha pacífica a la resistencia armada
El asesinato de Ruben Um Nyobè en 1958, la prohibición de la UPC y la extensión de la represión contribuyeron a la constitución de ramas armadas. El Ejército de Liberación Nacional de Kamerun (ALNK) estuvo activo, en particular, en las regiones bassa y bamiléké. También se citan otras estructuras, entre ellas el Sinistre de la défense nationale camerounaise.
Estas organizaciones no se presentaban únicamente como fuerzas de combate. También buscaban establecer redes de apoyo, proteger a civiles favorables a la causa independentista y difundir un proyecto político basado, según sus estatutos, en una nueva democracia y la justicia social.
Los enfrentamientos se extendieron especialmente al Oeste, al Mungo y a Sanaga-Maritime. Los combatientes atacaban bienes, personas y jefes considerados partidarios de la administración. Frente a ellos, las fuerzas coloniales llevaron a cabo campañas represivas cuyas consecuencias humanas y sociales siguen ocupando un lugar central en la memoria colectiva camerunesa.
Una independencia obtenida bajo fuertes restricciones
A finales de la década de 1950, resultaba difícil seguir aplazando la independencia. El reto para las autoridades francesas citadas en los archivos y testimonios mencionados era entonces preservar una influencia duradera tras la transferencia oficial de soberanía.
Esta influencia debía pasar, en particular, por sectores clave de la economía, la administración y la seguridad. Una «nota sobre la soberanía francesa en Camerún», elaborada después de la creación de la UPC, recomendaba inversiones en puertos, ferrocarriles, presas y aeródromos mediante contratos de arrendamiento de larga duración. Se mencionan concesiones de 99 años para determinados terrenos e infraestructuras, así como condiciones preferenciales en el ámbito de la energía hidroeléctrica.
En esta configuración, Ahmadou Ahidjo se convirtió en la figura central de la transición. Su ascenso político contó con el apoyo de dirigentes franceses. Elegido para la Asamblea Territorial de Camerún en 1947 y posteriormente representante en la Asamblea de la Unión Francesa en París a comienzos de la década de 1950, fue presentado por varios actores franceses de la época como un dirigente capaz de mantener a Camerún en la órbita de Francia tras la independencia.
Dos meses antes de la proclamación de la independencia, Ahmadou Ahidjo fue colocado al frente del país. Con el apoyo de las fuerzas francesas, su poder emprendió una política de control y represión de la oposición. En este contexto se mencionan detenciones, torturas y ejecuciones selectivas. En 1971, la detención y posterior ejecución pública de Ernest Ouandié marcaron duraderamente la historia de la resistencia armada y política.
Por qué la memoria de la guerra de Camerún sigue siendo esencial
La guerra de Camerún no se limita, por tanto, a un enfrentamiento entre una administración colonial y una organización independentista. Plantea la cuestión de las formas que adoptaron las independencias, las continuidades institucionales y las relaciones de poder mantenidas después de la salida oficial de la administración colonial.
También arroja luz sobre los debates políticos y de memoria contemporáneos. Las relaciones entre la represión de la UPC, la instauración del poder después de 1960 y las herencias de la Françafrique se desarrollan en este artículo dedicado a Paul Biya, la memoria de la guerra y las herencias de la Françafrique.
De forma más amplia, la historia camerunesa forma parte de una reflexión sobre los vínculos entre expansión colonial, control de los recursos y formación de las relaciones económicas mundiales. Sobre este tema, el análisis de el surgimiento del capitalismo mediante la expropiación y la expansión colonial permite situar estos mecanismos en una perspectiva más amplia.
Preguntas frecuentes sobre la guerra de Camerún
¿Cuáles eran las principales reivindicaciones de la UPC?
La UPC defendía tres objetivos principales: la reunificación de Camerún, el fin de la tutela francesa y la independencia del país.
¿Por qué la UPC entró en la lucha armada?
El movimiento había elegido inicialmente una estrategia pacífica y legalista. Su prohibición en 1955, la represión de las movilizaciones, la exclusión electoral y el asesinato de Ruben Um Nyobè contribuyeron a la organización de estructuras armadas de resistencia.
¿Se conoce el número de víctimas de la guerra de Camerún?
El balance exacto sigue siendo difícil de determinar. Se mencionan decenas de miles de víctimas, pero la ausencia de un recuento establecido con precisión hace delicada cualquier estimación definitiva.



