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¿Cómo surgió el capitalismo? Expropiación, expansión colonial y racialización

El surgimiento del capitalismo suele relatarse como el resultado del ahorro, el trabajo y el espíritu empresarial de unos pocos individuos. Esta representación, cercana a la fábula de la hormiga y la cigarra, es cuestionada con firmeza por la crítica marxiana de la economía política. Para Karl Marx, el punto de partida histórico no es una acumulación paciente de riquezas: es ante todo la expropiación.

Desde esta perspectiva, la formación del capitalismo no puede entenderse sin examinar la separación de los productores de sus medios de producción, la expansión comercial y colonial europea, el desarrollo de la esclavitud en las Américas, así como las formas de jerarquización y racialización que acompañaron estas transformaciones.

La expropiación, punto de partida de la acumulación capitalista

El capitalismo se basa en una relación social particular: por un lado, personas que disponen de los medios de producción; por otro, personas separadas de ellos que deben vender su fuerza de trabajo para vivir. Esta separación hace posible el trabajo asalariado moderno.

Marx emplea la expresión «acumulación primitiva» para designar la fase que precede y hace posible la acumulación capitalista propiamente dicha. Sin embargo, el término puede resultar engañoso. El elemento inicial no sería la acumulación en sí misma, sino el acto por el cual campesinos, artesanos y otros productores pierden el acceso a sus tierras, sus herramientas o sus recursos.

Los cercamientos, es decir, el vallado y la apropiación de tierras antes accesibles conforme a usos colectivos, figuran entre los ejemplos más conocidos de este proceso. Contribuyen a crear una población privada de medios autónomos de subsistencia. Esta población pasa entonces a estar disponible para el trabajo asalariado, mientras que las tierras y los recursos se convierten en propiedades que pueden explotarse conforme a una lógica de beneficio.

Esta interpretación insiste, por tanto, en el papel de la coerción, el despojo y la violencia institucional. La historia del capitalismo no comenzaría con un intercambio libre entre individuos situados ya en pie de igualdad, sino con la constitución histórica de esta desigualdad de posición.

Del feudalismo al capitalismo: una transformación europea

Según Alain Bihr, la relación capitalista de producción comienza a formarse dentro del feudalismo europeo. No surge de un único acontecimiento ni de un cambio instantáneo. Se construye a través de transformaciones de larga duración: desarrollo del capital mercantil, retroceso progresivo de los antiguos órdenes sociales, formación de mercados más integrados, consolidación de los aparatos estatales y multiplicación de las rivalidades entre potencias europeas.

Este tránsito también transforma la organización de la sociedad. Las pertenencias estamentales, características del mundo feudal, se reconfiguran progresivamente en relaciones de clase. Las políticas mercantilistas, los impuestos, el crédito público y la guerra participan en esta dinámica, al acercar los intereses comerciales, el poder estatal y la acumulación financiera.

Sin embargo, es importante distinguir dos cuestiones. Comprender cómo funciona un modo de producción no equivale a explicar cómo se constituyó. Marx analizó principalmente los mecanismos del capitalismo ya establecido: producción de plusvalía, acumulación y reproducción del capital. Sus indicaciones sobre los orígenes históricos abren, no obstante, un amplio campo de investigación sobre las condiciones concretas de su formación.

La expansión colonial y el papel del comercio

La expansión europea hacia las Américas, África y determinadas regiones de Asia constituye un elemento fundamental de esta historia. Amplía los espacios comerciales, intensifica la competencia entre centros de acumulación y proporciona mercados, materias primas y recursos financieros a las potencias europeas.

Esta expansión no debe reducirse a un simple comercio entre territorios. Implica la conquista, la dominación colonial y profundas transformaciones sociales, tanto en las regiones colonizadas como en Europa. Los beneficios comerciales, el desarrollo de las plantaciones y el auge de los circuitos de crédito se inscriben en un movimiento más amplio de formación de los primeros mercados capitalistas.

Las tratas esclavistas y las expresiones utilizadas para designarlas ocupan un lugar esencial en este panorama, aunque exigen un enfoque preciso. Las redes de trata abarcaron períodos, espacios y actores diversos; reducirlas a una fórmula única impide comprender su complejidad. Por ello, es necesario distinguir las diferentes rutas y configuraciones históricas.

Esclavitud colonial y auge de las plantaciones

La esclavitud no fue inventada por el capitalismo. Existía en la Antigüedad y persistió bajo diversas formas durante la Edad Media, especialmente en zonas periféricas de la Europa feudal, en el trabajo doméstico, las minas, las galeras o determinadas plantaciones mediterráneas.

Pero la esclavitud colonial moderna adquiere una dimensión y una función específicas con la economía de plantación. La caña de azúcar y, más tarde, otros cultivos como el algodón, el café o el índigo se asocian a sistemas de trabajo forzado organizados a gran escala. En las colonias inglesas de América del Norte y en el Caribe también existieron el trabajo asalariado y la contratación temporal de europeos pobres, antes de que la esclavitud se impusiera masivamente en varios territorios.

El sistema de contratación se basaba en un contrato: migrantes que no podían pagar su travesía trabajaban durante varios años para una persona que financiaba su pasaje. Este estatus no se confundía con la esclavitud. Sin embargo, ilustra la diversidad de formas de trabajo forzado y dependiente que coexistieron durante el período de transición hacia el capitalismo.

En este análisis, la esclavitud en las colonias es la contraparte del desarrollo del trabajo asalariado en las metrópolis. Ambas realidades no son idénticas, pero participan en un mismo mundo en formación, marcado por la extensión de los intercambios, el despojo y la búsqueda de beneficio.

El racismo no explica la esclavitud: también puede ser uno de sus productos

Una idea importante consiste en no proyectar automáticamente las categorías raciales contemporáneas sobre todas las sociedades esclavistas del pasado. En la Antigüedad, la esclavitud no se basaba necesariamente en una teoría de las razas. Los prisioneros de guerra, en particular, podían ser reducidos a la esclavitud sin que su condición se justificara mediante una jerarquía biológica de los grupos humanos.

En las sociedades coloniales donde la esclavitud se concentra duraderamente en poblaciones negras, se desarrollan y se refuerzan justificaciones racializadas. La racialización permite entonces clasificar, asignar y legitimar una dominación ya instituida. En otras palabras, la esclavitud puede contribuir a producir el racismo, y no limitarse a ser el resultado de un racismo preexistente.

Este enfoque no implica que el racismo desaparezca automáticamente con la abolición de la esclavitud. Las ideas y las instituciones pueden persistir más allá de las relaciones sociales que las hicieron nacer, especialmente cuando encuentran nuevos usos en relaciones de dominación, explotación o discriminación. Las sociedades surgidas de la esclavitud y de la colonización pueden conservar así jerarquías y representaciones estructurantes de forma duradera.

Un despojo que no pertenece solo al pasado

Pensar el surgimiento del capitalismo a partir de la expropiación lleva, por último, a cuestionar la idea de una violencia limitada a sus orígenes. Según esta interpretación, el capitalismo sigue extendiéndose al integrar nuevos espacios, actividades y poblaciones en sus lógicas. Por tanto, puede reproducir formas de despojo, incluso contra grupos que ya dependen del trabajo asalariado o que se encuentran marginados.

Este análisis histórico no exime de distinguir los contextos y los mecanismos propios de cada época. Sin embargo, proporciona una referencia central: el capitalismo no se desarrolló únicamente gracias al mercado y al progreso técnico. También se constituyó mediante relaciones de fuerza, apropiaciones y una expansión mundial que remodeló profundamente las sociedades.

Preguntas frecuentes sobre el surgimiento del capitalismo

¿Qué es la acumulación primitiva en Marx?

Designa las condiciones históricas que hacen posible la acumulación capitalista. La crítica marxiana subraya que dichas condiciones pasan, en particular, por la expropiación de los productores, separados de sus tierras, herramientas y recursos.

¿El capitalismo nació únicamente del ahorro y el comercio?

No. El comercio y el ahorro desempeñaron un papel, pero no bastan para explicar el nacimiento de la relación salarial capitalista. La expropiación, la formación de los mercados, el Estado, la expansión colonial y las relaciones de trabajo forzado también forman parte del proceso.

¿La esclavitud siempre fue racista?

No. La esclavitud existió en sociedades que no concebían la humanidad a través de categorías raciales en el sentido moderno. La concentración de la esclavitud colonial en poblaciones negras contribuyó al desarrollo y la consolidación de ideologías racistas específicas.

Christiano Btf

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