Tesla Roadster: un coche capaz de saltar, ¿pero para qué uso?

El Tesla Roadster regresa con una promesa que supera ampliamente los códigos habituales del superdeportivo eléctrico: acelerar a niveles presentados como inéditos, adherirse boca abajo a una pista y, en su versión más radical, realizar saltos controlando su aterrizaje. La idea es espectacular. También plantea una pregunta sencilla: ¿para qué puede servir realmente un coche que salta?
La presentación organizada un jueves 15 de octubre en McGregor, Texas, volvió a situar en el centro de la atención un modelo anunciado desde hace mucho tiempo. El primer Tesla Roadster data de 2008. Posteriormente se anunció una segunda generación en 2017, con una llegada prevista inicialmente para 2020. Sin embargo, no se comercializó en esa fecha.
Prestaciones anunciadas fuera de lo común
El Roadster se presenta como un GT eléctrico destinado a superar las prestaciones de los superdeportivos existentes. Tesla afirma, en particular, que pudo pasar de 0 a casi 200 km/h en menos de un segundo durante una demostración. No obstante, un anuncio de este tipo exige especial cautela: las condiciones de la prueba, la configuración exacta del vehículo y las mediciones independientes serán determinantes para valorar estas prestaciones.
Los propulsores destacados para este coche se desarrollan con SpaceX. El lugar elegido, una instalación texana habitualmente asociada a las pruebas de motores de cohetes, refuerza la dimensión tecnológica y demostrativa del proyecto. Pero una demostración preparada en una pista controlada no permite, por sí sola, anticipar el comportamiento de un vehículo en condiciones de uso más habituales.
El proyecto también se inscribe en un periodo en el que Tesla debe defender su imagen de empresa innovadora frente a una fuerte competencia en el mercado de los vehículos eléctricos, especialmente la de los fabricantes chinos. En este contexto, el Roadster parece tener una función de escaparate tecnológico tanto como una vocación de modelo de producción convencional.
No, el Roadster no es un coche volador
El término coche volador resultaría engañoso. El Roadster anunciado no vuela en el sentido de que no realiza un desplazamiento aéreo autónomo a lo largo de una distancia significativa. El concepto mostrado se basa más bien en propulsores capaces de elevar brevemente el vehículo, permitirle dar un salto, girar y aterrizar sobre sus cuatro ruedas.
Este matiz es esencial. Abandonar el suelo momentáneamente no equivale a ofrecer un medio de transporte aéreo. La gravedad, la violencia de un despegue y, sobre todo, la de un aterrizaje limitan considerablemente el interés de esta función para los desplazamientos cotidianos. También se plantea la cuestión de la comodidad de los ocupantes, aunque la versión más extrema solo estaría prevista para una persona.
El aspecto espectacular del dispositivo recuerda más al imaginario de los juegos de carreras o de acción que a las necesidades habituales de movilidad. Este imaginario sigue muy presente en los universos digitales, como muestra, por ejemplo, Silt y su mundo submarino basado en la posesión de criaturas, aunque el proyecto de Tesla pretende ser aquí un vehículo real y no una mecánica de juego.
Tres versiones anunciadas, usos muy distintos
Tesla anuncia tres versiones: Performance, Trust y Rocket. Estas versiones no presentan el mismo grado de radicalidad ni las mismas posibilidades de circulación.
El Roadster Performance, la única versión homologada para carretera
La versión Performance es, por el momento, la única presentada como homologada para carretera. Tesla anuncia una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 1,6 segundos. No dispondría de los propulsores destinados a lanzar el vehículo por los aires. Por tanto, se ajusta más a la idea de un superdeportivo eléctrico de muy altas prestaciones, sin salir de un marco de circulación por carretera.
El Roadster Trust, una versión superior sin despegue
La versión Trust se anuncia como una variante distinta, pero tampoco podría abandonar el suelo. Por tanto, los elementos disponibles apuntan principalmente a un posicionamiento superior, sin atribuirle las capacidades de salto destacadas en el Rocket.
El Roadster Rocket, reservado para entornos adaptados
El Roadster Rocket es la versión que lleva más lejos el concepto de los propulsores. Su habitáculo solo tendría una plaza y varios propulsores estarían repartidos alrededor del vehículo. Su función sería permitir saltos y contribuir al control del aterrizaje.
Esta variante no estaría autorizada para circular por vías públicas. Quedaría limitada a circuitos adaptados, lo que reduce considerablemente su ámbito de uso. Esta restricción parece coherente con los desafíos de seguridad que implicaría un vehículo capaz de elevarse, pivotar y caer cerca de otros usuarios o de infraestructuras viarias.
Una función espectacular, pero de utilidad limitada
En circuito, una capacidad de salto puede tener un alcance demostrativo e incluso lúdico. También puede convertirse en una potente herramienta de comunicación para un fabricante que busca asociar su marca a la innovación extrema. En cambio, su interés práctico parece mucho menos evidente fuera de un entorno cerrado y especialmente diseñado para este uso.
Un coche de carretera debe afrontar ante todo limitaciones de seguridad, regulación, mantenimiento y fiabilidad. En este marco, las prestaciones puras no bastan. Las futuras pruebas independientes deberán permitir evaluar, en particular, la estabilidad del vehículo, la repetibilidad de las prestaciones anunciadas y el funcionamiento efectivo de los propulsores.
Además, la demostración se realizó con un vehículo controlado a distancia, mientras que el Roadster se anuncia como un automóvil de conducción manual. Esta diferencia alimenta las interrogantes sobre la experiencia real de un conductor a bordo, especialmente durante las maniobras más impresionantes.
Reservas abiertas, entregas y precios aún desconocidos
Las reservas ya están abiertas, sin una fecha anunciada para las primeras entregas ni un precio definitivo comunicado para las diferentes versiones. En Francia, el depósito solicitado para reservar un Roadster Performance asciende a 50.000 euros. Alcanza los 250.000 euros para la versión Trust.
El Roadster Rocket no se puede reservar de forma convencional: solo se ofrecería por invitación. Este funcionamiento confirma su condición de modelo aparte, más orientado a la exclusividad y a la demostración que a una difusión amplia.
Antes de convertirse en una realidad comercial, el Tesla Roadster deberá responder todavía a varias incógnitas: el calendario de producción, las características definitivas, las condiciones de homologación y los resultados de pruebas realizadas fuera de una presentación controlada. Por ahora, la capacidad de saltar distingue sobre todo al Rocket como un objeto tecnológico espectacular, cuya utilidad sigue limitada al circuito.
Preguntas frecuentes sobre el Tesla Roadster que salta
¿El Tesla Roadster puede volar?
No. La versión Rocket se presenta como capaz de realizar saltos cortos y de controlar su aterrizaje mediante propulsores, pero no se anuncia como un vehículo volador.
¿Qué Tesla Roadster podrá circular por vías públicas?
Según los anuncios disponibles, solo la versión Performance está homologada para carretera. La versión Rocket estaría reservada para circuitos adaptados.
¿Cuándo se entregará el Tesla Roadster?
No se indica ninguna fecha para las primeras entregas. Las reservas están abiertas, pero el calendario de comercialización sigue siendo desconocido.



