Colorismo en África: cuando la piel clara se convierte en un criterio de belleza y éxito

El colorismo en África se refiere a la valoración social de las pieles más claras dentro de las propias poblaciones negras, a menudo en detrimento de las tez más oscuras. Se manifiesta en los cumplidos, los insultos, los criterios amorosos, la publicidad, los castings y los productos cosméticos. Por tanto, no se trata únicamente de una cuestión de gusto individual: cuando un mismo tono de piel se asocia habitualmente con la belleza, el lujo, el atractivo o el éxito, se instaura una jerarquía implícita.
Esta jerarquía es aún más difícil de combatir porque a veces se transmite sin ser nombrada. Un comentario repetido sobre lo oscura que es una persona, una broma que compara una piel oscura con el carbón o incluso la idea de que una mujer «clara» sería automáticamente bella pueden parecer inofensivos para quienes los pronuncian. Sin embargo, construyen progresivamente un imaginario en el que existiría una manera correcta y otra incorrecta de ser negro.
Cuando los códigos visuales oponen pobreza y éxito
En algunas producciones audiovisuales, el cabello natural y las pieles oscuras se atribuyen con mayor facilidad a personajes pobres, rurales, modestos o socialmente dominados. En cambio, cuando se trata de representar a una empresaria, una celebridad, una esposa adinerada o una figura glamurosa, los códigos cambian con frecuencia: pelucas largas, cabello alisado o muy elaborado, maquillaje sofisticado y tez clara se convierten en signos visuales de estatus.
El problema no radica en que una mujer pueda elegir una peluca, un alisado o maquillaje. Aparece cuando el relato repite siempre la misma oposición: cabello natural y piel muy oscura para indicar precariedad; cabello largo, una textura más cercana a los estándares occidentales y tez clara para anunciar el ascenso social. En ese caso, la apariencia ya no sirve simplemente para caracterizar a un personaje: sugiere que el éxito exige alejarse de los propios rasgos naturales.
Este mecanismo también afecta a los carteles, los videoclips musicales, las campañas de cosméticos, los eventos y la elección de modelos. La pregunta esencial es entonces sencilla: ¿a quién se elige para encarnar la belleza, el deseo, la modernidad y el prestigio? La respuesta influye en la percepción que las mujeres y las niñas tienen de su propio rostro.
Esta lógica se relaciona con las cuestiones abordadas en el análisis del colorismo y de los cánones de belleza vinculados a la piel clara en África, donde la preferencia aparente revela relaciones sociales y culturales más profundas.
Palabras cotidianas que mantienen una jerarquía
El colorismo no vive únicamente en los medios. Se introduce en el lenguaje cotidiano. En Camerún, por ejemplo, el término «brune» puede emplearse para referirse a una persona de piel clara, sin relación con el color del cabello. En algunos intercambios, decir que una mujer es «brune» puede bastar para transmitir la idea de que es bella.
Por el contrario, las pieles muy oscuras pueden convertirse en blanco de burlas o expresiones humillantes. El carácter supuestamente humorístico de una frase no borra su alcance. ¿Por qué un color de piel, en sociedades mayoritariamente negras, debería poder utilizarse como un insulto?
Estos hábitos tienen consecuencias concretas. Un niño que escucha con frecuencia que es «demasiado negro» puede acabar preguntándose si su tez representa un defecto. Una persona adulta puede interiorizar la idea de que será considerada menos atractiva, menos profesional o menos apta para representar una marca. El colorismo actúa precisamente porque se infiltra en los reflejos cotidianos, incluso dentro de las familias y las relaciones de amistad.
Publicidad y casting: cuando el color de piel se convierte en una cuestión económica
En octubre de 2020, una campaña de los Laboratorios Karine Mongwe para una leche limpiadora Carimo provocó una intensa polémica en Camerún. El cartel mostraba a una mujer de piel muy clara sentada en un trono, mientras varias personas más oscuras aparecían representadas a sus pies. El eslogan invitaba a «ponerlos a tus pies».
La reacción en las redes sociales fue inmediata. Circularon llamamientos para retirar el cartel e intervino el ministro camerunés de Comunicación, René Emmanuel Sadi. La campaña fue retirada de los soportes físicos y de las redes sociales. El caso dejó huella porque la puesta en escena no sugería solo una preferencia estética: representaba visualmente una dominación basada en el color de piel.
En las industrias culturales, los criterios de selección también pueden influir en las trayectorias profesionales. Las controversias en Ghana y Nigeria, en particular, han alimentado el debate sobre la preferencia otorgada a modelos de piel más clara en los videoclips. Cuando la tez interviene en el acceso a un papel, un contrato publicitario o una presencia en pantalla, deja de ser un simple atributo físico: se convierte en un factor de oportunidad o de exclusión.
Algunas personas justifican estas prácticas con argumentos técnicos, afirmando que las pieles oscuras serían más difíciles de filmar. La historia de la fotografía muestra que las herramientas y los calibrados fueron diseñados durante mucho tiempo con referencias que privilegiaban las pieles blancas. Las primeras tarjetas de calibración de Kodak, llamadas «Shirley Cards», se basaban en la imagen de mujeres blancas. Sin embargo, esta herencia técnica no puede justificar de forma duradera la invisibilización de las pieles oscuras: la iluminación, la exposición y el trabajo de imagen permiten hoy filmarlas y fotografiarlas con precisión.
La despigmentación vendida como una promesa social
El mercado de la despigmentación voluntaria prospera gracias a estas inseguridades. Según los países y las comunidades, esta práctica recibe distintos nombres. Los productos suelen prometer luminosidad, un tono uniforme, corrección o resplandor. Por supuesto, no todos los tratamientos destinados a hidratar o unificar el aspecto de la piel son productos despigmentantes. Pero se cruza la línea cuando el objetivo es aclarar de forma duradera la pigmentación natural.
El mensaje comercial subyacente es entonces especialmente poderoso: una versión más clara de una misma persona sería más aceptable, más elegante o tendría más posibilidades de abrir puertas. Un anuncio mencionado por la actriz Lupita Nyong’o resumía esta violencia simbólica: una mujer que no lograba encontrar empleo utilizaba un producto aclarante y después conseguía el puesto.
La despigmentación no debe abordarse desde la burla. Ridiculizar a quienes utilizan estos productos mientras se sigue presentando la piel clara como un ideal equivale a ignorar la presión social que alimenta el fenómeno. Algunas preparaciones cuya composición se conoce mal o que se utilizan durante un periodo prolongado pueden causar graves problemas dermatológicos. Por tanto, la prevención requiere información clara sobre los riesgos, sin humillación ni juicios simplistas.
El tema se desarrolla desde otro enfoque en este artículo dedicado a la relación entre piel clara, belleza y éxito en las sociedades africanas y diaspóricas.
Cambiar las representaciones sin negar las elecciones individuales
Cada persona sigue siendo libre en sus gustos, sus prácticas estéticas y sus preferencias amorosas. El problema comienza cuando una preferencia personal se transforma en una norma colectiva que clasifica a los individuos según su tez. Decir que una persona resulta atractiva no tiene el mismo alcance que repetir, a escala de una sociedad, que las mujeres de piel clara serían por naturaleza más bellas o más deseables.
La creciente visibilidad de mujeres de piel oscura en la moda, la fotografía, las redes sociales y algunas campañas representa un avance. Sin embargo, no basta para demostrar que el colorismo ha desaparecido. El verdadero indicador se encuentra en la vida cotidiana: ¿tienen las personas de piel oscura las mismas oportunidades en un casting, una contratación promocional o una selección para representar una marca? ¿Se las valora sin que tengan que ajustarse a una versión edulcorada de sí mismas?
Combatir el colorismo supone cuestionar las palabras utilizadas, las imágenes difundidas y los criterios presentados como naturales. Antes de pedir a las personas afectadas que se amen tal como son, también es necesario dejar de enseñarles, desde la infancia, que algunos tonos de negro serían menos dignos de ser amados, mostrados o celebrados.
Preguntas frecuentes sobre el colorismo en África
¿Cuál es la diferencia entre racismo y colorismo?
El racismo se basa en categorías raciales y relaciones de dominación entre grupos. El colorismo designa una jerarquización según el tono de piel, incluso dentro de un mismo grupo racial o étnico. Generalmente favorece las tez más claras.
¿Por qué el colorismo favorece la despigmentación?
Cuando la piel clara se asocia con la belleza, el éxito o mejores oportunidades, algunos productos pueden explotar esta presión social prometiendo un tono más claro. La despigmentación se convierte entonces en la respuesta comercial a un complejo mantenido colectivamente.
¿La representación de pieles oscuras en los medios basta para hacer desaparecer el colorismo?
No. Una mayor visibilidad puede transformar los imaginarios, pero no garantiza la igualdad en los castings, la publicidad, las relaciones sociales o las oportunidades profesionales. También deben evolucionar las prácticas cotidianas y los criterios de selección.



